Érase una vez un tiempo en que la filosofía puso a la ciencia en marcha.

HYT cuenta historias del tiempo y estas son siempre historias de lo inesperado. La tensión creativa entre la artesanía y la tecnología genera una energía estética y de funcionamiento.

LO QUE NOS HACE FLUIR

Érase una vez un tiempo en que la filosofía puso a la ciencia en marcha. Y eso sucedió allá por el año 2012. El escenario era un mundo digital, en el que el tiempo a la carta se había convertido en el nuevo final feliz y precariamente temporal. Todos y cada uno de los segundos del día. No obstante, si el tiempo adquiere significado a través del contenido que le otorga su propietario, ¿por qué deshacerse de él continuamente de esta forma?

Y esta es la pregunta a la que responde HYT. Este creador radical de relojes recurrió a la tecnología avanzada para medir lo importante: el paso inexorable del tiempo. Mediante el vencimiento de la fuerza de la gravedad, se propusieron visualizar el movimiento intrínseco del tiempo usando líquidos. Para seguir el viaje por el pasado, el presente y el futuro que constituye la propia vida. Su final feliz es un nuevo comienzo continuo. HYT logró que «pronto» se convirtiera en «ahora», en «siempre». Cada reloj HYT es una unión perfecta y armoniosa de ciencia, arte y diseño, nacido de la singular filosofía que tiene la marca sobre el tiempo.


 

 

Un módulo fluídico patentado y mecánico es la fuente que da lugar a este mundo de posibilidades. Los líquidos de color y transparentes dibujan el camino del tiempo transcurrido y del que está por llegar. Su punto de encuentro es el presente, un hito en constante movimiento y maravillosamente suspendido.Al mostrar el paso del tiempo, cada reloj es una invitación a valorar lo que fue, lo que es y lo que será. No debemos olvidar que, como un río, no puede detenerse este flujo vital.

HYT cuenta historias del tiempo y estas son siempre historias de lo inesperado. La tensión creativa entre la artesanía y la tecnología genera una energía estética y de funcionamiento. La transparencia radical y las tres dimensiones albergan detalles minúsculos. Los fuelles, con unas paredes cuatro veces más finas que un cabello humano, hacen de fuerza motriz del tiempo. El importante negocio de la fugacidad del tiempo recibe un guiño y una sonrisa juguetones por parte de una calavera. La luz actúa como un protagonista clave en un teatro de una naturaleza visual única… Con HYT, el tiempo fluye todos los días.